Alopecia (del griego alopex) es la pérdida anormal o rarefacción del cabello. Puede afectar al cuero cabelludo o a otras zonas de la piel en la que existe pelo, como las pestañas, cejas, axilas, región genital y barba.

Se clasifica en diferentes grupos. La forma más frecuente es la ANDROGÉNICA o ANDROGENÉTICA, conocida por: CALVICIE COMÚN.

De acuerdo con expertos, la calvicie en su vertiente androgenética es la culpable directa de más del 90 % de los casos y afecta fundamentalmente a la población masculina.

Este tipo de alopecia debe su nombre a la acción de las hormonas masculinas o ANDRÓGENOS sobre el folículo piloso, causando una atrofia y deterioro paulatinos. (1)

El problema de la alopecia no radica en cuánto se cae, sino en cómo. Si el cabello cae pero vuelve a nacer, no se considera un problema. La situación se complica cuando se pierde el cabello y no se reemplaza.

La típica calvicie masculina comienza cuando la línea de implantación del cabello retrocede gradualmente y forma una “M” y con el tiempo da paso a una “U” dejando un patrón con cabellos alrededor de la cabeza.

La mitad de los hombres experimentarán algún tipo de pérdida de cabello antes de los 50 años y un cuarto perderán cabello antes de los 25 años.

Tipo de calvicie

calvicie

Alopecia en forma de M y en forma de U

Tipos de alopecia:

  • No cicatriciales: son comunes y se curan con tratamiento e incluso de forma espontánea. Entre ellas cuentan: las infecciosas, bacterianas, virales y protozoarias. También las causadas por agentes fisicoquímicos, tumorales, por dermatosis y por síndromes clínicos decalvantes.
  • Androgenética: alopecia prematura o calvicie común. Afecta a muchos hombres y rara vez a las mujeres.
  • Por síndromes hereditarios: Síndrome de Bloch-Sulzberger, Poroqueratosis de Mibelli e Ictiosis, entre otras.
  • Areata: se desconoce la causa pero sus síntomas son claros: parches redondos en la cabeza totalmente despoblados de cabello. Es de dos tipos: Alopecia total y Alopecia universal.
  • Por enfermedades sistémicas: de origen endocrino, infeccioso, Lupus eritematoso o déficit nutricional.
  • Taumática: puede ser provocada por el uso de secadores de pelo, peines metálicos o cualquier otro elemento capaz de generar lesiones en el cuero cabelludo.
  • Difusa: pérdida aguda del pelo tras enfermedades sistémicas crónicas, estrés emocional, enfermedades febriles o parto
  • Por drogas o fármacos: la vitamina A en grandes dosis, los citostáticos, antitiroideos, anticoagulantes, el mercurio y el ácido valproico causan calvicie.
  • Por tracción: si usas colas de caballo, trenzas cosidas o rulos para cabello muy tirantes.
  • Nerviosa: suele aparecer en niños, adolescentes o en adultos que sufren un cuadro de ansiedad. Vinculada a factores estresantes como los conflictos familiares, las dificultades económicas y los problemas de salud.

Folículo con pelo y folículo sin pelo

Alopecia y alimentación

La alimentación juega, una vez más, un papel importante en nuestras vidas, en este caso se puede convertir en un indispensable aliado de la estética, tanto femenina como masculina.

En el caso puntual de la calvicie en ambos sexos, la forma en que nos alimentamos puede ser determinante a la hora de frenar o disminuir la caída del cabello.

En muchos casos relacionamos la alopecia con cuestiones hereditarias, cuando ciertamente se produce por déficits nutricionales, de ahí la importancia de llevar hábitos alimentarios adecuados para mantener y devolver la salud a nuestros cabellos.

La calidad del cabello la podemos garantizar con:

  • Biotina: está presente en la levadura de cerveza (polvo o comprimidos), el hígado y los huevos cocidos. Ayuda a las actividades metabólicas de los tejidos que tienen células de rápida multiplicación.
  • Hidratando el cabello con colágeno, mascarillas, champús o sérum.
  • Ácido fólico o folacina: abunda en las espinacas y acelgas y en otros vegetales de hoja verde. Participa en la multiplicación celular y en la formación de glóbulos rojos y glóbulos blancos y en la síntesis de diversos neuromediadores.
  • Hierro y zinc: se encuentra en carnes, pescado y huevos y en alimentos de origen no animal.
  • Ácido pantoténico: Vitamina B5 es importante para que nuestros cuerpos utilicen en forma correcta los hidratos de carbono, las proteínas y los lípidos y también para tener una piel sana. (2)
  • Magnesio, silicio, selenio, cobre.
  • Ácido linoleico (presente en el aceite de girasol y de soja)
  • Deficiencia del aminoácido L-lisina que juega un papel importante tanto en la absorción del hierro como del zinc.

Algunos de los mejores alimentos para la salud del cabello:

Avena, nueces y semillas, los vegetales de raíz, como zanahorias, nabos, jengibre, y cebollas (su zumo ayuda a prevenir la caída del cabello y a ocultar las canas), la calabaza de invierno, los frijoles negros, la pimienta negra, el jarabe de arroz integral, las algas, las microalgas, frutas y verduras, en especial los cítricos, tomates, aguacates, germen de trigo y cereales integrales.

Alimentos que se deben evitar:

Los alimentos y bebidas fríos y/o azucaradas, las grasas, la proteína animal, la sal en exceso, al igual que los productos lácteos. (3)

Alimentos para el cabello

Es importante recordar que una buena nutrición es esencial para mantener una excelente salud y que una dieta sana contribuye a cuidar nuestro cabello, y con ello,  nuestra estética.

La caída del cabello causada por problemas alimentarios puede ser corregida con una dieta apropiada y equilibrada, rica –tal y como hemos dicho anteriormente- en vitaminas y minerales.

Bibliografía digital

  1. wikipedia.org
  2. rtve.es
  3. http://longevidadynutricion.info

 Otras fuentes consultadas

 Imágenes digitales

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