Adelgazar no es únicamente sinónimo de hacer dieta, si solo te centras en lo que comes es posible que adelgaces, pero te será difícil mantener el peso.

Para mantener el peso es necesario cambiar de hábitos. Los hábitos de vida saludables tienen en cuenta, a parte de la alimentación, otros aspectos, algunos de los más importantes son el ejercicio físico y el equilibrio emocional.

Manteniendo el peso

El U.S Preventive Services Task Force llegó a la conclusión que lo más efectivo para perder peso es ayudar a cambiar el comportamiento con diferentes estrategias:

  • Realizar de 12 a 26 sesiones de seguimiento anuales
  • Marcar metas de pérdida de peso
  • Mejorar la nutrición y la dieta
  • Fomentar y programar una actividad física adecuada
  • Fomentar el autocontrol
  • Reflexionar sobre los miedos al cambio.

Seguro que has oído hablar del efecto YO-YO o EFECTO REBOTE, esta palabra define el circulo vicioso que se crea al hacer repetidamente dietas para compensar los excesos y no modificar los hábitos de comportamiento, dando lugar a un aumento mayor de peso que el que se tenía cuando se realizó la primera dieta de adelgazamiento.

Efecto yoyo

Cuanto más extrañas y restrictivas sean las dietas, te está indicando que no podrás incorporarlo en tu vida cotidiana razón por la que al cabo de un tiempo de abandonarla estarás en el punto de partida pero con el agravante que habrás aumentado de 2 a 4 quilos el peso inicial, reforzando éste patrón. Las dietas mágicas, está claro,  que no funcionan para adelgazar y además no existen.

Estas dietas mágicas acostumbran a ser muy restrictivas y poco variadas. Se desaconsejan, entre otros,  básicamente por los siguientes motivos

  • El efecto yo-yo que provocan
  • Pueden causar problemas de salud (hipertensión, cálculos biliares, aumento de los factores de riego cardiometabólico en mujeres)
  • Pérdida de masa muscular si no se aumenta la práctica de ejercicio con disminución de la tasa metabólica. Nuestro cuerpo se vuelve más eficiente y pasa a gastar menos calorías para realizar el mantenimiento de las funciones vitales.
  • Disminución de la termogénesis adaptativa, es decir el cuerpo se vuelve ahorrador y éste efecto se mantiene hasta después de un año que se ha finalizado la dieta.
  • Recuperar la grasa perdida,  es más fácil que recuperar la musculatura ya que tus adipocitos no desparecen, sino que ellos también adelgazan.
  • En algunos casos pueden favorecer o provocar ingestas compulsivas y trastornos alimentarios.

En definitiva no podrás mantener el peso si sigues haciendo lo que haces siempre. No pretendo desanimarte, al contrario, intento crear en ti el espacio suficiente para que te sea posible generar el cambio de hábitos, cultivar la constancia y cambiar tu estilo de vida.  Una dieta que contenga abundantes vegetales y hortalizas, frutas,  legumbres, arroz y cereales integrales, semillas, grasas de calidad, así como porciones adecuadas de proteína animal, es tu pasaporte hacia una dieta saludable.

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